FRANCO Y LA IGLESIA

RADIOMENSAJE DE SU SANTIDAD PÍO XII A LOS FIELES DE ESPAÑA*
16 de abril de 1939

 

Con inmenso gozo Nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la Católica España, para expresaros nuestra paterna congratulación por el don de la paz y de la victoria, con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad, probado en tantos y tan generosos sufrimientos.

Anhelante y confiado esperaba Nuestro Predecesor, de s. m., esta paz providencial, fruto sin duda de aquella fecunda bendición, que en los albores mismos de la contienda enviaba «a cuantos se habían propuesto la difícil y peligrosa tarea de defender y restaurar los derechos y el honor de Dios y de la Religión» [1]; y Nos no dudamos de que esta paz ha de ser la que él mismo desde entonces auguraba, «anuncio de un porvenir de tranquilidad en el orden y de honor en la prosperidad» [2].

Los designios de la Providencia, amadísimos hijos, se han vuelto a manifestar una vez más sobre la heroica España. La Nación elegida por Dios como principal instrumento de evangelización del Nuevo Mundo y como baluarte inexpugnable de la fe católica, acaba de dar a los prosélitos del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores eternos de la religión y del espíritu. La propaganda tenaz y los esfuerzos constantes de los enemigos de Jesucristo parece que han querido hacer en España un experimento supremo de las fuerzas disolventes que tienen a su disposición repartidas por todo el mundo; y aunque es verdad que el Omnipotente no ha permitido por ahora que lograran su intento, pero ha tolerado al menos algunos de sus terribles efectos, para que el mundo viera, cómo la persecución religiosa, minando las bases mismas de la justicia y de la caridad, que son el amor de Dios y el respeto a su santa ley, puede arrastrar a la sociedad moderna a los abismos no sospechados de inicua destrucción y apasionada discordia.

Persuadido de esta verdad el de sano pueblo español, con las dos notas características de su nobilísimo espíritu, que son la generosidad y la franqueza, se alzó decidido en defensa de los ideales de fe y civilización cristianas, profundamente arraigados en el suelo de España; y ayudado de Dios, «que no abandona a los que esperan en Él (Jdt 13, 17) supo resistir al empuje de los que, engañados con lo que creían un idea humanitario de exaltación del humilde, en realidad no luchaban sino en provecho del ateísmo.

Este primordial significado de vuestra victoria Nos hace concebir las más halagüeñas esperanzas, de que Dios en su misericordia se dignará conducir a España por el seguro camino de su tradicional y católica grandeza; la cual ha de ser el norte que oriente a todos los españoles, amantes de su Religión y de su Patria, en el esfuerzo de organizar la vida de la Nación en perfecta consonancia con su nobilísima historia de fe, piedad y civilización católicas.

Por esto exhortamos a los Gobernantes y a los Pastores de la Católica España, que iluminen la mente de los engañados, mostrándoles con amor las raíces del materialismo y del laicismo de donde han procedido sus errores y desdichas y de donde podrían retoñar nuevamente. Proponedles los principios de justicia individual y social, sin los cuales la paz y prosperidad de las naciones, por poderosas que sean, no pueden subsistir, y son los que se contienen en el Santo Evangelio y en la doctrina de la Iglesia.

No dudamos que así habrá de ser, y la garantía de Nuestra firme esperanza son los nobilísimos y cristianos sentimientos, de que han dado pruebas inequívocas el Jefe del Estado y tantos caballeros sus fieles colaboradores con la legal protección que han dispensado a los supremos intereses religiosos y sociales, conforme a las enseñanzas de la Sede Apostólica. La misma esperanza se funda además en el celo iluminado y abnegación de vuestros Obispos y Sacerdotes, acrisolados por el dolor, y también en la fe, piedad y espíritu de sacrificio, de que en horas terribles han dado heroica prueba las clases todas de la sociedad española.

Y ahora ante al recuerdo de las ruinas acumuladas en la guerra civil más sangrienta que recuerda la historia de los tiempos modernos, Nos con piadoso impulso inclinamos ante todo nuestra frente a la santa memoria de los Obispos, Sacerdotes, Religiosos de ambos sexos y fieles de todas edades y condiciones que en tan elevado número han sellado con sangre su fe en Jesucristo y su amor a la Religión católica: «maiorem hac dilectionem nemo habet», «no hay mayor prueba de amor » (Jn 15, 13).

Reconocernos también nuestro deber de gratitud hacia todos aquellos que han sabido sacrificarse hasta el heroísmo en defensa de los derechos inalienables de Dios y de la Religión, ya sea en los campos de batalla, ya también consagrados a los sublimes oficios de caridad cristiana en cárceles y hospitales.

Ni podemos ocultar la amarga pena que nos causa el recuerdo de tantos inocentes niños, que arrancados de sus hogares han sido llevados a lejanas tierras con peligro muchas veces de apostasía y perversión: nada anhelamos más ardientemente que verlos restituidos al seno de sus familias, donde volverán a encontrar ferviente y cristiano el cariño de los suyos. Y aquellos otros, que como hijos pródigos tratan de volver a la casa del Padre, no dudamos que serán acogidos con benevolencia y amor.

A Vosotros toca, Venerables Hermanos en el Episcopado, aconsejar a los unos y a los otros, que en su política de pacificación todos sigan los principios inculcados por la Iglesia y proclamados con tanta nobleza por el Generalísimo: de justicia para el crimen y de benévola generosidad para con los equivocados. Nuestra solicitud, también de Padre, no puede olvidar a estos engañados, a quienes logró seducir con halagos y promesas una propaganda mentirosa y perversa. A ellos particularmente se ha de encaminar con paciencia y mansedumbre Vuestra solicitud Pastoral: orad por ellos, buscadlos, conducidlos de nuevo al seno regenerador de la Iglesia y al tierno regazo de la Patria, y llevadlos al Padre misericordioso, que los espera con los brazos abiertos.

Ea pues, queridísimos hijos, ya que el arco iris de la paz ha vuelto a resplandecer en el cielo de España, unámonos todos de corazón en un himno ferviente de acción de gracias al Dios de la Paz y en una plegaria de perdón y de misericordia para todos los que murieron; y a fin de que esta paz sea fecunda y duradera, con todo el fervor de Nuestro corazón os exhortamos a «mantener la unión del espíritu en el vínculo de la paz » (Ef 4, 2-3). Así unidos y obedientes a vuestro venerable Episcopado, dedicaos con gozo y sin demora a la obra urgente de reconstrucción, que Dios y la Patria esperan de vosotros.

En prenda de las copiosas gracias, que os obtendrán la Virgen Inmaculada y el Apóstol Santiago, patronos de España, y de las que os merecieron los grandes Santos españoles, hacemos descender sobre vosotros, Nuestros queridos hijos de la Católica España, sobre el Jefe del Estado y su ilustre Gobierno, sobre el celante Episcopado y su abnegado Clero, sobre los heroicos combatientes y sobre todos los fieles Nuestra Bendición Apostólica.

*  Radiomensaje a los fieles españoles: AAS 31 (1939) 151-154

[1] Alocución a los prófugos de España: AAS 28 (1936) 380.

[2] l. c., p. 381.

CEREMONIA DE LA IMPOSICIÓN A FRANCO POR PIO XII DEL GRAN COLLAR DE LA ORDEN SUPREMA DE CRISTO (VER)

 
 
 
 
PALABRAS DE JUAN XXIII EN RESPUESTA A CRÍTICOS DE FRANCO:

"Da leyes católicas, ayuda a la Iglesia, es un buen católico, qué más quieren?"

MENSAJE  PERSONAL DE S.S. JUAN XXIII A FRANCO enviado por medio del Cardenal Larraona:

En el año 1961 , el cardenal Larraona, navarro, fue llamado por  el Papa Juan XXIII antes de retornar a España

y mantuvo con él la siguiente conversación: 

- "Vd va a ver a Franco?"

- "Si, le pido audiencia y me recibe enseguida"

- "Pues dígale que el Papa está muy contento con su gestión y le bendice. No puede decirlo en público pero se lo dice para su consolación"

Cuando se lo dijo al Caudillo, éste se cuadró y lo escucho en posición de firme y al acabar dijo: "Estoy al servicio de la Iglesia"

EL PAPA PABLO VI se emocionó al leer su Testamento político y exclamó: "Nos hemos equivocado con este hombre"

Bibliografía: 

 

"Franco y la Iglesia" Luis Suárez. Ed. Homolegens
 

Película “RECONOCIMIENTO DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES A FRANCISCO FRANCO” (28,48 m)
Ver en el enlace https://www.youtube.com/watch?v=AquIkG9MI3c&t=3s
 
OPINIONES DE ALGUNOS JERARCAS ESPAÑOLES y PAPAS SOBRE FRANCISCO FRANCO

 

“Como individuo, como Jefe del Estado, como jefe de familia, ha dado un ejemplo a toda España. Sería por mi parte una ingratitud y hasta una cobardía si yo, con una santa libertad apostólica y obedeciendo al mandato de mi conciencia, no recordara aquí el que, en la cumbre del Estado, el primer magistrado de la nación da a diario un alto ejemplo al pueblo por el honrado cumplimiento de su deber. Deber que él concibe no como una orden impuesta por la disciplina militar, ni como un mandamiento político, ni como un sacrificio patriótico, sino como algo más alto, que recoge y eleva estos tres nobles aspectos del mismo; lo concibe como un deber religioso, convencido de que, de su conducta, tan llena de gravísimas responsabilidades, tendrá que dar cuenta un día a Dios Nuestro Señor…  Nadie ha servido a la Iglesia como Franco, ni San Fernando.”

 

Cardenal Ángel Herrera Oria

 

 

“La Iglesia respeta y ha respetado siempre la legítima potestad civil, como San Pablo nos mandaba respetar incluso a los emperadores paganos. Pero cuando la Iglesia encuentra un gobernante de profundo sentido cristiano, de honestidad acrisolada en su vida individual, familiar y pública, al tiempo que con toda entrega , prudencia y fortaleza, trata de conducir a la Patria por los caminos de la justicia, del orden, de la paz y de su grandeza histórica, que nadie se sorprenda de que la Iglesia bendiga, no solamente en el plano de la concordia, sino con afectuosidad de Madre, a ese hijo que, elevado a la suprema Jerarquía, trata honesta y dignamente de servir a Dios y a la Patria. Ese es precisamente nuestro caso. Gracias sean dadas al Señor- “

 

Cardenal Bueno Monreal – Arzobispo de Sevilla

 

 

       “El Señor sea siempre contigo. El, de Quién procede todo derecho y todo poder, y bajo cuyo imperio están todas las cosas, te bendiga, y con amorosa providencia siga protegiéndote, así como al pueblo cuyo régimen te ha sido confiado. Prenda de ello sea la bendición que te doy en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo.”

 

Cardenal Gomá

 

 

               "Hay un modelo ejemplarísimo en la familia de Nazaret otro más reciente en el hogar cristiano, ejemplar, del jefe del Estado".

 

Cardenal Pla y Daniel

 

 

   “Como os escribí anteriormente mi adhesión a la Carta Colectiva es total y plena, pero en la situación actual no puedo firmarla para evitar posibles represalias.”

 

Cardenal Vidal y Barraquer

 

      “Brille la luz del agradecimiento por el inmenso legado de realidades positivas que nos deja ese hombre excepcional. Esa gratitud que está expresando el pueblo y que le debemos todos, la sociedad civil y la Iglesia, la juventud y los adultos, la justicia cristiana, a la que quiso servir Francisco Franco y sin la cual la libertad es una quimera, nos habla de la necesidad de Dios en nuestras vidas. Nadie le arrebatará el honor de ocupar una de las páginas más gloriosas de nuestra historia.”

 

Cardenal Marcelo González Martín

 

 

“Francisco Franco se entregó a trabajar por España, por engrandecimiento espiritual y material de nuestro país, con olvido incluso de su propia vida. Este servir a la Patria es también una virtud religiosa. Si todos cumplimos con nuestro deber con la entrega que la cumplió Francisco Franco, nuestro país no debe temer por su futuro.”    

                                                

Cardenal Vicente Enrique y Tarancón

 

           “Nosotros somos testigos de las múltiples manifestaciones de los sentimientos religiosos del ilustre difunto; hemos constatado su gran espíritu patriótico y hemos admirado su total dedicación al servicio de España.”

 

Cardenal Jubany

 

          “Como prelado de la Santa Iglesia yo os felicito Excelencia, por haber sido elegido por Dios para reafirmar nuestra unidad católica y para asentar en España este sistema de relaciones entre la Iglesia y el Estado, en las cuales se están tan lejos de una supeditación del Estado con relación a la Iglesia como de una servidumbre o enfeudamiento de la Iglesia con relación al Estado, que éste no pretende en manera alguna y que aquella rechazaría en todo caso hasta el martirio.”

 

Cardenal Quiroga Palacios

 

 

          “Francisco Franco, hijo de la Iglesia y servidor de la Patria, ha sido cristiano practicante, devoto de la Eucaristía y de la Santísima Virgen que ha muerto en la fe después de una prolongada enfermedad llevada con signo indeclinable de resignación cristiana y está ya en las manos de Dios. Como servidor de la nación, por encima de opciones siempre perfectibles, son dignas del máximo respeto su dedicación plena y su abnegación al servicio de la Patria, no solo desde el ejercicio de la Jefatura del Estado, sino desde otros cargos de la máxima responsabilidad, actitudes estas fundamentales que merecen no sólo nuestra admiración, sino también nuestro reconocimiento y gratitud. La Iglesia española, que se ha visto asistida por su ayuda, también lo recuerda con gratitud y respeto.”

 

Monseñor Álvarez Martínez - Obispo de Tarazona

 

 

          “La dedicación del Jefe del Estado a la misión del curso de la Historia de nuestra Patria ha sido total y plena. Durante casi cuarenta años, y en una época que caracterizan transformaciones y cambios de todo orden, alguno de los más profundos y rápidos de la historia humana, el Generalísimo Franco ha dirigido los destinos de la nación. Nada de lo que ha ocurrido en este país durante estos largores años puede entenderse sin alguna referencia a la obra militar y política de este hombre sacrificado y abnegado, que fiel a sus principios y doctrina ha dedicado toda su vida a las muy duras tareas de la gobernación de los españoles.”

 

Monseñor Antonio Palenzuela – Obispo de Segovia

 

 

         “Francisco Franco es, sin duda alguna, un hombre para la Historia, y es también, sobre todo, un hombre para Dios. Al recordar ahora la trayectoria de su vida, en permanente dedicación a sus ideales con su arriesgada vocación militar al servicio de la Patria desde su juventud, con su entrega a las dificilísimas tareas de gobierno supremo en casi cuarenta años, nos hacemos más conscientes de la vocación particular y propia que tenemos los cristianos en la comunidad política.”

 

Monseñor Añoveros – Obispo de Bilbao

 

 

         “Por encima de cualquier discrepancia y de las limitaciones propias de la condición humana, creo poder afirmar que Francisco Franco nos ha dado a todos los españoles, y a los cristianos de modo especial, algunas lecciones sobre las que deberíamos reflexionar y que aparecen sintetizadas en su testamento espiritual. Una lección de amor a nuestra Patria, que él supo traducir en un constante servicio, con una entrega, una lealtad y un tesón que todos debemos agradecer.”

 

Monseñor Araujo - Obispo de El Ferrol-Mondoñedo

 

 

         “Nuestra oración confiada en verdad, se hace más fácil cuando acudimos a la justicia misericordiosa de Dios con el aval de una vida claramente religiosa como ha sido la de Francisco Franco. ¿Cómo no ha de sernos grato recordar ante el Señor que este hijo suyo le confesó sin temor ante los hombres? ¡Cuántas veces en su Palabra encontró el pueblo español el recuerdo explícito de Dios, de su Providencia, de la confianza en su ayuda, de la seguridad de su auxilio en momentos decisivos! Su vida de hombre público consagrado al servicio de la Patria, su vida familiar, su vida personal ha llevado siempre el signo de un comportamiento de sincero creyente.”

       

Monseñor Blázquez – A.A. de Ávila

 

 

         “¿Quién pudiera decirnos en estos momentos, queridos hermanos, lo que ha influido en los últimos cuarenta años de nuestra vida española, la encíclica de León XIII Rerum Novarum, la de Pío XI Quadragésimo Anno? ¿Quién nos contará las largas horas pasadas ante el Santísimo Sacramento expuesto, o en Sagrario en los momentos en los cuales debía dar a la nación un giro o debía tomar grandes decisiones?

 

Monseñor Briva – Obispo de Astorga

 

 

          “Iluminados por la palabra de Dios, quiero referirme al hombre cuya muerte nos ha congregado alrededor del Altar y en presencia de Cristo. Quiero referirme concretamente a las palabras de su último mensaje a los españoles, emocionadamente leído por el Presidente del Gobierno ayer frente a las cámaras de Televisión. Sus palabras de perdón e invitación a seguir el camino de una conveniencia pacífica, son todo un programa de acción para los que continuaremos tejiendo la historia.”

 

Monseñor Buxarraix - Obispo de Málaga

 

 

         “No seríamos justos si en el marco de esta asamblea no diéramos testimonio de la profesión de fe y religiosidad que en el discurrir de toda su vida dio nuestro Jefe del Estado Francisco Franco.”

 

Monseñor Cardenal – Obispo de Osma-Soria

 

 

          “¡Cuanto elogio, cuanto agradecimiento a Franco en España hoy! La trayectoria cristiana de Francisco Franco nos recuerda que a la hora de la verdad lo que cuenta no es haber sido grande a los ojos de los hombres, sino a los ojos de Dios. Lo que importa es servir, cada cual en el lugar en donde le ha tocado vivir. Francisco Franco ha servido a la Patria con responsabilidad y serenidad.”

 

Monseñor Cases – Obispo de Segorbe-Castellón

 

 

         “Confiamos en que Cristo hará partícipe de su gloria a Francisco Franco, el hombre creyente que miró los acontecimientos sabiendo que todo era conducido por la mano de la Providencia, aunque no cejara en poner los medios conducentes a lograr su objetivo de engrandecer a su pueblo. El hombre creyente que se manifestó y vivió como católico, con honestidad y limpieza de conducta ejemplares, con lealtad y total entrega a su Patria. El hombre creyente que quiso acertar en la aplicación de los principios cristianos a su actuación de gobernante. La vida de Franco ha sido una antorcha que se ha ido quemando lentamente a su servicio constante, abnegado y total para hacer a España una comunidad nacional unida. Y esa es la lección de su vida y el testamento que nos legó y que, como cristianos y ciudadanos tenemos la grave obligación de recoger.”

 

Monseñor Ceriño - A. A. de Tuy-Vigo

 

 

        “Inmensas fueron las cargas que el Señor puso sobre quién ha sido nuestro Jefe de Estado. Muchos y grandes son los hijos de su obra histórica. Desde joven tuvo responsabilidades superiores a lo normal. En años de juventud, como solía decir él mismo recordando su rápida carrera militar, que rehizo el más joven general de nuestro ejército, luego los acontecimientos le llevaron a ser Caudillo en una larga guerra civil, y tras la victoria supo, con su entrega total, llevar los destinos del pueblo español hasta la trasformación de España  cambiando su faz y universalizado la instrucción y la cultura, elevó  el nivel de vida de las gentes, al revertir las costumbres y enraizar nuevamente las leyes sociales en la más pura tradición. Que Dios juzgue con bondad a su servidor y reciba toda su vida con sus virtudes hogareñas y con su entrega de trabajo.”

 

Monseñor Cirarda – Obispo de Córdoba

 

 

        “Porque Francisco Franco a través de su existencia y sobre todo en sus casi cuarenta años de estadista, dio señales de personal esfuerzo por mantenerse en la fe católica. Es del dominio público cómo el Jefe del Estado hacía oración y participaba en los sacramentos de la Iglesia. Se sabe que, al menos en los últimos años hacía ejercicios espirituales para reflexionar sobre las exigencias del evangelio en su vida. Es también conocida su sensibilidad personal por mantener, en los momentos de crisis, la comunión de la Iglesia.”

 

Monseñor Del Valgallo – Obispo de Santander

 

 

        “Desde que me ordené de sacerdote, hace 25 años, he venido rezando, a diario, la colecta Et fámulos en la que pedimos, como nos recomienda la Sagrada Escritura, que hagamos por los que gobiernan, por el Jefe del Estado.”

 

Monseñor Delicado - Arzobispo de Valladolid

 

 

       “El Generalísimo ocupa desde ahora un puesto indiscutible en nuestra historia Patria. El largo periodo de años al frente de la Jefatura del Estado y en circunstancias tan difíciles como las que atravesó España en ese periodo histórico, han ofrecido a Francisco Franco abundantes ocasiones para ejercitar, con la ayuda de la Divina Gracia, la generosidad de su entrega al servicio de los españoles.”

                                            

Monseñor Díaz Merchán - Arzobispo de Oviedo

 

 

         “Nuestra esperanza en la misericordia con que Dios acogerá en su seno el alma del siervo Francisco, se une en esta hora al recuerdo del hombre que dio testimonio de ejemplar vida familiar, de abnegado cumplimiento del deber, de dedicación y laboriosidad infatigables al servicio de la Patria, de arraigada religiosidad, de paciencia en el sufrimiento de sus enfermedades, de aceptación de una larga y terrible agonía y tantos otros rasgos de su vida personal. Pero, además, al hacer hoy memoria de su figura, se nos aparece su persona fundida indisociablemente en el hombre de Estado, en el hombre que ha vivido para cumplir el designio político de construir en su país el orden que había concebido.”

 

Monseñor Dorado - Obispo de Cádiz- Ceuta

 

 

         “No es función de nuestra misión pastoral dibujaros, con los gruesos trazos que merecería, el perfil sobrehumano de su figura: la de soldado invicto, espejo de las mejores virtudes castrenses, la del estadista, timonel taumaturgo de la nave de la Patria, siempre segura en sus manos; la de político que estructura instituciones de cara al futuro, hoy ya presente, con el macizo programa que permita al pueblo el logro de los más nobles ideales; la de religioso que supo cumplir con entrega total en un momento memorable de su vida, justa  mente a mitad de su camino al frente de la nación, ante nutrida representación de la Jerarquía Eclesiástica española, tuvo la valentía de hacer una pública y personal confesión, con lágrimas en los ojos, que a su vez suponía un compromiso formal de futuro: No quiero presentarme ante Dios cuando me llame con las manos vacías. Proclamemos que el Caudillo, a estas horas, no habrá tenido el encuentro con Dios por ineficacia o esterilidad de servicio a su pueblo; se habrá presentado ante el Señor con las manos muy llenas.”

 

Monseñor Fernández- Obispo de Badajoz

 

         “Los ángeles velan guardia por si el óbito se produce y el Jefe del Estado nos deja…decía nuestro alcalde en un reciente artículo de prensa. Nuestro Jefe del Estado nos ha dejado y ya nadie vela guardia por él. Él vela guardia por nosotros,”

 

Monseñor Echeverría – obispo de Barbastro

 

             
         “Franco era un fervoroso cristiano, hasta el punto de que en algunos momentos llegó a pedir a los médicos y personal sanitario que le atendían que le dejasen solo con su mujer para poder rezar el rosario.”

 

Monseñor García Alonso

 

 

          “Nunca puso límites a las horas de trabajo, ni de día ni de noche. El Sagrario de su Capilla sabe de las horas de la noche – mientras los demás dormíamos confiados – pasadas en prolongada vela cuando los problemas de la Patria exigían a su fe inspiración del cielo. Pero, sobre todo, Francisco Franco ha sido un hombre que ha vivido de una fe profunda y sincera. Nacido en un hogar cristiano, su madre de honda raigambre cristiana, fue comunicando a sus hijos la reciedumbre de su fe. Y aquella fe, que recibió de Dios en el seno de su familia, fue creciendo y madurando hasta conseguir la ayuda y el baluarte firme de su vida. Para Franco la fe es el don más grande que el Señor ha concedido a los pueblos, a las familias, a los individuos. El siempre creyó que la misión histórica de España era defender esta fe, por eso consideró que todos los materialismos ateos eran ya, por naturaleza, enemigos de la Patria.”

 

Monseñor García de la Sierra – Arzobispo de Burgos

 

 

        “Estoy seguro de que Francisco Franco, cristiano, creyente, iluminado cada vez más cerca por la luz de la fe, habrá recordado – aún sin identificarlas como dichas por San Pablo – estas palabras: Ninguno de vosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. La rememorará, no sólo para evocar de nuevo la entrega que de su vida hizo tantas veces al servicio de su país, sino para saborear en todo su valor el sentido cristiano de la vida y de la muerte. ¡Cómo no vamos a mirar ahora, con profundo respeto, con reconocimiento sincero y desapasionado, su persona y su obra!”

 

Monseñor González Moralejo – Obispo de Huelva

 

           

         “Esta mañana he estado cinco horas de pie en un rincón próximo al cuerpo yaciente de Francisco Franco viendo pasar a mi lado el desfile prieto, inacabable, de un pueblo que, para verlo un instante, soporta horas de espera. Casi he tocado su emoción, sus lágrimas, sus llantos. He admirado, como otros muchos testigos, la impresionante participación, de los jóvenes: Por primera vez en mi vida hemos comprobado muchos cómo el homenaje respetuoso de un pueblo a su gobernante tenía la misma vibración conmovedora de un duelo familiar. El mensaje póstumo de Francisco Franco emocionadamente aleccionador. Espléndida profesión de fe en Cristo y en la Iglesia. Una manifestación de figura evangélica, según las Bienaventuranzas; figura en el perdón; figura en el agradecimiento. Unos consejos de gobernante cristiano para la gran familia cristiana que es, gracias a Dios, la sociedad civil española. Y una muestra de generosidad, propia de un verdadero padre de la Patria, transfiriendo el afecto y el apoyo populares que merodearon a quién le sucede en la Jefatura del Estado. Francisco Franco fue un servidor excepcional de la Iglesia y de España.”

 

Monseñor Guerra Campos – Obispo de Cuenca

 

 

        “El ha marcado con huella profunda una época de la vida nacional. La vida del Jefe del Estado se ha consumido día a día en el difícil y siempre penoso quehacer del trabajo, sin regateos y entrega a su pueblo.”

 

Monseñor Hervás - Obispo de Almería

 

         “Pidamos para el que ha sido nuestro Jefe del Estado el descanso eterno, la luz perpetua y la paz inalterable. El descanso de Dios, después de una vida apretada de trabajos, de preocupaciones y responsabilidad tremendas. A la luz de Dios que reintroduzca en la verdad plena, a él, que tanto se esforzó por encontrar caminos nuevos para un pueblo que le confió su destino. La paz de Dios, esa paz que el mundo no puede dar. Pidamos por nuestra amada España, la Patria que él tanto amó y a la que él sirvió con total entrega y dedicación.”

 

Monseñor Iguacen - Obispo de Teruel

 

       “Franco era un hombre pendiente siempre de Dios. Pendiente siempre de la fe que anidaba en su alma, en la que nunca jamás hubo crisis. Con referencia a las crisis, que tenía que contemplar en este tiempo - y que todos lamentamos - siempre se expresaba con acertado diagnóstico, como de médico espiritual, diciendo: Eso, eso, es crisis de fe ¡Qué verdad, qué verdad...! Era un hombre de fe… Era siempre optimista…España era para él el contenido de una tradición de fe… Tenía siempre fe en Dios. Cómo me gozaba yo cuando en cualquier conversación salían las frases: Si Dios quiere, No sé lo que haría Dios en este caso, Probablemente Dios decidirá… Siempre Dios. ¿Recordáis los mensajes de fin de año?  -  este año ya no le oiremos -, Siempre al final o en medio, cuando ocurría la ocasión oportunísima – era acertado en todo – salía a relucirse fe en Dios. Era un hombre de fe. Pero no de fe de relumbrón. Fe que basaba en obras… En resumen, en mi concepto, tiene estas tres virtudes; ser hombre de fe, entregado a obras de caridad, a favor de todos, pues a todos amaba. Hombre de humildad. A esa fe y a esa humildad le llevaba un gran deseo. El hombre que es de fe, aunque esté levantado sobre el pedestal del triunfo, todo lo ve venido de Dios…”

 

Monseñor José Maria García Lahiguera

 

 

         "Nunca he incensado con tanta satisfacción como lo hago con su excelencia".

 

Monseñor Leopoldo Eijo Garay

 

 

         “Mirad, Señor, como llora España porque acaba de perder a quién le dio la paz, la tranquilidad, el progreso, la administración, la elevación del nivel de vida, la industrialización, y lo que, para nosotros, es más grato: Que imprimió en su vida, y supo transmitirnos un acendrado ejemplo de vivir en el seno de la Iglesia y morir con la bendición de Dios.”

 

Monseñor Llopis Ivorra - Obispo de Coria-Cáceres

 

 

         “Esta catedral hace veinte años cobijó en su ámbito la figura ya histórica de Francisco Franco. No es humillante para el Jefe del Estado, que nos ha dejado para siempre en la tierra elevar a Dios una plegaria de perdón por su alma. Su mensaje póstumo nos recordaba el alto ideal que se había propuesto alcanzar, cuya consecución nos urgía y para el cual había trabajado sin descanso.”

 

Monseñor Malla Call – Obispo de Lérida

 

 

         “La figura de Francisco Francota entrado ya en la Historia encarnando en su persona más de medio siglo de la Historia de España.”

 

Monseñor Mansilla – Obispo de Ciudad Rodrigo

 

          

         “Sin entrar en enjuiciar su actuación política, nadie regateará elogios para la plena entrega a las tareas de gobierno, para la rigurosidad y la serenidad impuesta en todas sus funciones, para el ejemplo de su vida privada, para la estabilidad lograda en un país que siglo y medio venía atormentando por tremendos vaivenes políticos.”

 

Monseñor Mauro Rubio – Obispo de Salamanca

 

 

       “Francisco Franco, grano de trigo que ha caído en la tierra. Francisco Franco, grano de trigo que se pudre en la tierra. Pero nuestra oración tendrá que hacer también, junto con sus obras buenas a través de su vida, tendrá que hacer, amadísimos hermanos, que ese grano que cae en la tierra y se pudre, se convierta en la mejor espiga de España. En la mejor espiga cargada de paz, de justicia, de verdad y de amor.”

 

Monseñor Méndez – Arzobispo de Pamplona

 

 

         “Gracias, finalmente, Excelencia, y termino, aunque mucho más quisiera decir; gracias por la libertad plenísima, absoluta, que hemos gozado los pastores, durante el tiempo de vuestro mandato para ejercer nuestro ministerio espiritual. Fue una especial calumnia hábilmente urdida por malos españoles, profusamente difundida y bien orquestada en el extranjero de que la Iglesia en España y su Jerarquía está como sometida y subordinada a la autoridad del estado, el cual inspira y mediatiza los mandatos y actuaciones de aquella. Contra esta calumnia burda e indigna, por mi amor insobornable a la verdad y por el eco que pudiesen tener mis palabras aún fuera de este sagrado recinto, levanto mi voz para protestar enérgicamente y  decir en presencia de Dios, que me ha de juzgar, que en todos los días de mí ya largo pontificado - más de 30 años -; jamás se me ha hecho por parte de Vuestra Excelencia ni de ninguno de vuestros colaboradores en las tareas de Gobierno, ni directa ni indirectamente, presión alguna, ni siquiera sugerencia alguna que pudiera afectar el libre ejercicio de mi cargo para ejercerlo digna y libremente; antes al contrario siempre encontré en la autoridad civil de toda categoría apoyo, comprensión, colaboración leal y desinteresada tanto en Lérida como en Tortosa.”

 

Monseñor Moll – Obispo de Tortosa

 

         “Casi medio siglo ha llenado la personalidad y la actividad pública de Francisco Franco.  Aunque cuesta acepar el escándalo de la muerte nuestra nación esta triste y de luto.”           

 

Monseñor Moncadas – Obispo de Menorca

 

 

         “En la última visita realizada por nuestro Jefe del Estado al apóstol en la cercana fecha del pasado ocho de septiembre, acompañado de su esposa entró en la Catedral, por la puerta de la Azabacheria, atravesó el crucero con paso bastante firme, una vez en el presbiterio se postró sobre el sepulcro de Santiago y oró largo tiempo, más tiempo del que yo le había visto orar en otras circunstancias semejantes. Después de la oración subió al camarín para dar un largo y ancho abrazo al apóstol, descendió la escalinata con dificultad, ahora apoyándose con fuerza en el brazo que yo le ofrecí. Al llegar al centro del presbiterio, me dio efusivamente las gracias con los ojos algo humedecidos y descendió del presbiterio a la nave. De pronto se inclinó brusca y profundamente hacia la derecha, como si fuera a caer, alguien creyó que había tropezado en el rizo de la alfombra, pero yo más bien pensé que había sido por la fuerte emoción del momento. Hoy rendido por el esfuerzo de toda una vida entregada al servicio de España, nuestro Jefe del Estado ha muerto…”

 

Monseñor Suquía – Arzobispo de Santiago

 

          “Franco ha muerto bajo el manto de la Virgen del Pilar, con la fe firme y sencilla del Centurión del Evangelio, con la entrega total y apasionada de su vida al servicio de España, pidiendo perdón y perdonando a todos sus hermanos. Como cristianos y como españoles, ante el ejemplo de su vida y de su muerte correspondamos con nuestra oración, con nuestra concordia y con nuestra esperanza al mensaje de paz y unidad fraterna que, en los mismos umbrales de su muerte, Francisco Franco ha legado, con un abrazo de despedida a todas las generaciones españolas, a saber: nuestro esfuerzo permanente y esperanzado para alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España.”

 

Monseñor Pedro Cantero - Arzobispo de Zaragoza.

 

 

        “Yo fui testigo de la dedicación con que Franco ha tratado siempre a la Iglesia. La ha ayudado y favorecido. Cuando los obispos teníamos alguna dificultad con la Administración, acudíamos a él, que la resolvía siempre a favor de la Iglesia.”

 

Monseñor Peralta Ballabriga – Obispo de Vitoria

 

 

        “Francisco Franco durante casi cuarenta años ha dirigido en el plano supremo los designios de España. Esto ha hecho gravitar sobre sus hombros una responsabilidad asombrosa ante Dios y ante la sociedad. Sin embargo, y por lo mismo, los méritos contraídos ante Dios y la sociedad son también impresionantes. Sería injusto silenciar en esta ocasión sus grandes y excepcionales merecimientos para con la Iglesia y para con el pueblo español. Es una grave obligación reconocer la paz, no corriente entre nosotros, el profundo bienestar, el impresionante progreso que nos ha proporcionado durante este prolongado periodo de nuestra historia.”

 

Monseñor Temiño - Obispo de Orense

 

      

         “Durante casi cuarenta años ha ostentado la representación de la Nación, la ha regido y ha presidido su evidente crecimiento en tantos aspectos. Francisco Franco ha sido un creyente en Jesucristo y en su Iglesia. Su religiosidad, hasta su devoción diaria, es bien conocida de todos. Él ha vivido la Eucaristía. Ha comido el Pan que es el Cuerpo de Cristo. Ha sido también un apasionado del servicio de su país. Su generosidad, no sólo fue dar de lo suyo, sino también en el dar su vida por España, es proverbial desde sus primeros tiempos de joven soldado en África hasta los últimos días de su cruel enfermedad. Tomó decisiones con admirable dedicación y con serena decisión. Él mismo nos invita, con sus últimas palabras y hoy con su nuevo vivir, a mirar el futuro de España con esperanza y con serena decisión de mejorarlo entre todos.”

 

Monseñor Úbeda Gramaje – Obispo de Mallorca

 

OPINIONES DEL VATICANO SOBRE FRANCISCO FRANCO

 

         “Cuarenta años el frente de una nación, y en circunstancias muy difíciles, tanto en el interior como en el exterior, han acreditado al General Franco como hombre de extraordinaria capacidad política. Con serenidad, habilidad y firmeza, el triunfador de la guerra de 1936 supo enfrentarse con los problemas de la reconstrucción del país en un mundo de guerra, supo mantener a la nación fuera del conflicto mundial cuyo estallido real había tenido lugar en el suelo español, supo superar el bloqueo internacional impuesto por los vencedores del Eje y abrir a la nación al desarrollo industrial. Franco quiso ser y fue un gobernante católico.”

 

Radio Vaticano

 

 

         “En nuestra queridísima España el azote comunista no ha tenido aun tiempo de hacer sentir los efectos de sus teorías, se ha distinguido desencadenándose con una violencia más furibunda. No se ha contentado con derribar alguna que otra Iglesia, algún que otro convento y hasta toda huella de religión cristiana, por más ligado que estuviera a los más insignes monumentos del arte y de la ciencia. El furor comunista no se ha limitado a matar obispos y millares de sacerdotes, de religiosos y religiosas, buscando de modo especial a aquellos y aquellas que precisamente trabajan con mayor celo entre pobres y obreros, sino que ha hecho un número mucho mayor de víctimas entre los seglares de toda clase y condición, que diariamente puede decirse son asesinados en masa por el mero hecho de ser buenos cristianos o tan solo contrarios al ateísmo comunista. Y una destrucción tan espantosa la lleva a cabo con un odio, una barbarie y una ferocidad que no se hubiera creído posible en nuestro siglo.”

                                                                                                                   

Pío XI

 

 

        “A nuestro amado hijo Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado español, queriendo daros una muestra de nuestra benevolencia, por estas nuestras letras os elegimos, os constituimos, y nombramos Caballero de la Milicia de Jesucristo y os admitimos en nuestra Suprema Orden de los citados Caballeros.”

                                                                                                       

Pío XII

 

 

“Franco da leyes católicas, ayuda a la Iglesia, es un buen católico ¿Qué más quieren?”

 

Juan XXIII 
 

                    

 “¡Me equivoqué con este hombre!”

 

Pablo VI

 

        “He tenido el honor de testimoniar al Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino Don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, el pésame por la muerte del Generalísimo, en nombre propio y en el de todos los embajadores acreditados en Madrid, En la misa celebrada hoy he recordado y rogado al Buen Dios por el alma de Francisco Franco.”

 

Monseñor Luigi Dadaglio – Decano del Cuerpo Diplomático

***

Páginas del índice del libro “BUSCANDO A FRANCO” de José Luis Díez Jiménez, donde figuran estas opiniones:

 

Monseñor Álvarez Martínez……………………………………………………176

Monseñor Antonio Palenzuela..................................................... 164

Monseñor Añoveros……………………………………………...……………….158

Monseñor Araujo.............................................................................152

Monseñor Blázquez………………………………………………....................254

Monseñor Briva………………………………………………………….….....……170

Monseñor Buxarraix………………………………………………….….....…….180

Monseñor Cardenal……………………………………………….........………..154

Monseñor Cases……………………………………………………....….………...108

Monseñor Ceviño………………………………………………........................114

Monseñor Cirarda…………………………………………………....….………...256

Monseñor del Valgallo…………………………………………......…………….176

Monseñor Delicado……………………………………..………………..………..120

Monseñor Díaz Merchán……………………………….…….......................162

Monseñor Dorado……………………………...……………………….…..………202

Monseñor Echeverría……………………………………..............................218

Monseñor Fernández……………………………………………….…..…………128

Monseñor García Alonso………………………………………….....…………...64

Monseñor García de la Sierra…………………………………………...……..140

Monseñor González Moralejo……………………………….…………...…...184

Monseñor Guerra Campos…………………………………………...............144

Monseñor Hervás ………………………………………………..………...……….106

Monseñor Iguacen………………………………………………...………..………244

Monseñor José María García Lahiguera……..…………………….....…..225

Monseñor Leopoldo Eijo Garay………………………………………...……..264

Monseñor Llopis Ivorra………………………………………………....…………157

Monseñor Luigi Dadaglio..................................................................132

Monseñor Malla Call…………………………………………...……....…………….65

Monseñor Mansilla………………………………………………..…....…………..258

Monseñor Mauro Rubio………………………………………............………...172

Monseñor Méndez………………………………………………..…....……………194

Monseñor Moll……………………………………………………........…………….168

Monseñor Moncadas………………………………………………....…….………130

Monseñor Palenzuela………………………………………………....…………...164

Monseñor Pedro Cantero…………………………………………....………..….200

Monseñor Peralta Ballabriga……………………………..…....…………….…..61

Monseñor Suquía……………………………………………………....………...….232

Monseñor Temiño…………………………………………………......................156

Monseñor Úbeda Gramaje…………………………………...……….………...148

HOMILÍAS DE OBISPOS EN SU FUNERAL

Bibliografía: 

 

"Franco y la Iglesia" Luis Suárez. Ed. Homolegens

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